No sé cuánto tiempo podré seguir cogiendo ese tren que me lleva a tí. El mismo que te arrebata de mi lado. (En febrero de 2016)
Ahora ya lo sé.
Ya no volveré a subir en él.
Ni a ver tus paisajes.
Ni a sentir tus abrazos.
Me bajaré a mitad de camino y sólo podré enviar, mientras se aleja hacia ti, todo el amor que me has dado.
Y cuando vuelva a nuestra casa, todo seguirá como lo dejaste la última vez.
Será imposible volver a domir en esa cama que aún guarda nuestro calor y nuestro olor.
Eres mi ángel. Siempre lo has sido.
Estoy cansada y sólo quiero parar definitivamente entre tus brazos. Y no volver nunca más.